¿Por qué tus emails deberían tener buena memoria?

Cierra los ojos e imagínate la siguiente situación:

Esta mañana has vuelto a pasar delante de la librería de tu barrio. Como cada día, has saludado al dependiente y te has parado un rato a ojear algunas novedades. Todo ello, mientras aprovechabas para escuchar las opiniones de algún lector y para charlar con el dueño del establecimiento sobre las últimas novelas históricas publicadas.

Después de un par de semanas sin comprar, has decidido volver ésa misma tarde para adquirir un ejemplar de la última obra de tu autor favorito. Cuál es tu sorpresa al entrar de nuevo en la librería y ver que todos los empleados (incluyendo el dueño) acaban de ser víctimas de un ataque de AMNESIA:

  1. No recuerdan tu nombre.
  2. Te hablan de “usted”.
  3. No conocen tus gustos.
  4. No saben qué recomendarte.
  5. No recuerdan que visitaste la tienda esta mañana ni lo que hiciste en ella.
  6. No son conscientes de que eres un comprador habitual ni lo que adquiriste la última vez.

Si tú también huirías despavorido de este establecimiento para no volver jamás, piensa en cómo pueden estar reaccionando los clientes de tu marca a día de hoy al recibir tu última campaña de email marketing.

Los buenos vendedores, cómo la pescadera del mercado de tu barrio o el camarero del bar en el que desayunas cada día, tienen memoria: te conocen,  se acuerdan de ti y te hacen sentir especial. ¿Y tus emails? ¿Consiguen generar la misma sensación en tus clientes?

La distancia, la frialdad, la percepción de acercamiento interesado…  Estos son algunos de los riesgos que corremos al tratar de mantener una relación con nuestros clientes a través de acciones de marketing directo.

Cuando el cara a cara desaparece o no puede producirse, nuestra memoria es una de nuestras mejores armas para que un cliente se sienta confortable y bien atendido a través de nuestros canales digitales. Y eso sólo puede traducirse en fidelización y repetición de compra. ¿Tienen memoria tus emails? Compruébalo a continuación:

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Cómo las técnicas de marketing digital me han ayudado a construir castillos de arena este verano:

Uno de los momentos más divertidos que comparto con mis hijos (de 2 y 4 años) durante las vacaciones de verano es levantar castillos de arena en la playa. Un hecho que no tendría nada de especial (o al menos no para este blog) de no ser por cómo hemos conseguido las mejores construcciones aplicando los principios del marketing digital.

Puede parecer un poco freak pero lo cierto es que…

Todo lo que necesitamos para construir un castillo de arena perdurable en el tiempo es aplicar las 4 Fs del Marketing Digital: FLUJO, FUNCIONALIDAD, FEEDBACK y FIDELIZACIÓN.

¿No te lo crees? Fíjate bien…

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¡Nos vemos en setiembre!

Parecía que este año había encontrado la periodicidad adecuada para escribir: 1 vez cada semana. Pero pasados unos meses tuve que frenar mi actividad a 1 vez cada 15 días. Al final, muy a mi pesar, la intensidad de mi vida laboral en junio y julio me han forzado a hacerlo 1 vez al mes…  Así pues, una cosa parece segura: ¡¡necesito vacaciones!!

Sigo considerando que, por lo menos, debo publicar una vez a la semana. Por ello, en setiembre volveré con el decidido propósito de recuperar esta periodicidad.

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Sirva este artículo para desear a los que aprovechéis este mes de agosto para desconectar unas felices vacaciones, y para dejar por escrito mi compromiso de continuar a la vuelta.

Pero mientras cargo las pilas y, como dice Jorge Bucay, afilo bien el hacha,  os dejo con una recopilación de los artículos más leídos publicados este año en “A la Guillotina”.

Espero que disfrutéis de su lectura tanto como yo escribiéndolos:

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