Cómo desarrollar una estrategia de Marketing Digital más allá del ordenador.

Uno de los errores más comunes al elaborar una estrategia de marketing digital es centrar el 100% de nuestros esfuerzos (y recursos) en sacar el máximo partido de aquello que nuestros clientes hacen delante de la pantalla de su ordenador:

  • SEO.
  • SEM.
  • Banners.
  • Social Media.
  • Blogs.
  • Webs.
  • eMail Marketing.
  • Etc.

Inconscientemente nos basamos en este tipo de acciones, y olvidamos otros entornos fuera de la pantalla del ordenador que a veces son más relevantes para alcanzar nuestros objetivos de marketing digital de forma más eficiente.

Pensamiento lateral

Como decía Albert Einstein, “Para obtener resultados diferentes hay que hacer cosas diferentes”. Por lo tanto…

Ha llegado el momento de levantar la cabeza del ordenador y empezar a entender que hay vida digital más allá de este dispositivo.

Una buena forma de empezar a poner en práctica esta premisa es aplicar estrategias digitales en los momentos de la verdad del proceso de decisión de compra de un producto o servicio. Recordemos el antiguo paradigma de P&G:

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¿Dónde has metido tu producto?

“¡¡Ay va!! ¡¡Los Donnuts!!”

Que levante la mano quien alguna vez, enfrascado en tratar de alcanzar los objetivos (o KPIs) de su plan de marketing o ofrecer servicios de valor a un determinado público, en el momento de lanzar una acción de marketing relacional no ha pensado: “¡¡Ay va!! ¡¡El producto!!”

Y es que en muchas ocasiones, la obsesión por poner foco en el consumidor e intentar aportarle valor con incentivos o servicios de todo tipo, nos lleva a crear entornos digitales tremendamente participativos, pero altamente estériles para nuestros intereses comerciales. Cuidado, podemos estar provocando a nuestros usuarios el “síndrome del paquete vacío”:

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El demonio está en los pequeños detalles: Elegir el nombre de un dominio

El alud de tweets que provocó el “nuevo” nombre del iPad, es un claro ejemplo de la importancia de la elección de un nombre adecuado. Y este hecho se aplica también al nombre de un dominio. Por ello, en la segunda entrega de “El demonio está en los pequeños detalles”, nos centraremos en una decisión que parece simple, pero que es muy relevante: Elegir el nombre más adecuado para un dominio web.

Para los que no habéis leído el primer post dedicado al email marketing, esta serie de artículos pretenden transmitir pequeños detalles que normalmente los grandes manuales no recogen, pero que mi experiencia personal ha demostrado que pueden llegar a marcar la diferencia en cuanto a la efectividad de algunas acciones.

En este caso, más que mi experiencia personal, quiero compartir un excelente infográfico obtenido del blog de Gustavo Martínez que tengo pegado en mi mesa de trabajo. No en vano, hace muy poco tuve un debate de más de 2 semanas para encontrar el nombre ideal a una página web de un nuevo producto.

Sin más preámbulos, os lo adjunto a continuación…

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