¿Por qué la ley del 80/20 es fundamental en tu estrategia digital?

Una de las leyes más generalizadas y contrastadas que rigen nuestro universo es la ley del 80/20 (también conocida como Principio de Pareto). Se trata de una ley que aplica a todo aquello que pretendas medir. Por ejemplo…

  • El 80% de masa del universo se concentra en el 20% de su materia.
  • El 80% de la riqueza mundial se concentra en el 20% de personas.
  • El 80% de tus ventas provienen del 20% de tus clientes.
  • El 80% del valor existente en Internet proviene del 20% de webs.

Dicho ésto último, te quedan 2 opciones:

O la página web de tu marca está en el grupo del 80% que pasan desapercibidas, o está en el 20% que aportan auténtico valor a tus clientes.

Este hecho es muy importante en entornos digitales. Ya que una marca que no aporte valor en su estrategia de marketing on line se convierte automáticamente en una marca gris que genera rechazo y antipatía en sus clientes. Todo lo contrario de aquellas marcas que sí se preocupan por aportar algo.

Y también es especialmente relevante para marcas de salud y auto-cuidado. Porque los usuarios de este tipo de productos tienen un problema real y buscan ayuda, confianza y que alguien con la suficiente autoridad les oriente sobre cual es la mejor solución. La necesidad de información, contenido relevante y acompañamiento es, más que nunca, fundamental.

A grandes rasgos, he conseguido describir 5 formas diferentes de tener presencia digital. Pero a mi juicio, sólo 1 de ellas aporta valor real (80/20). ¿En cual de ellas ubicas a tu marca? Sigue leyendo

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Be active, my friend! ¿Por que el marketing digital debería ser el eje de tu plan de marketing?

Si sólo tuvieras 1 € para invertir en tu próximo plan de marketing… ¿Dónde lo invertirías?

Te doy 2 opciones:

  1. Medios convencionales: TV, Radio, Prensa, PLV, Exterior, PR…
  2. Medios digitales: Social Media, Mobile, SEO, On Line Ads, Bloggers, Direct Marketing…

Si no te imaginas cuál es mi respuesta a esta pregunta, te animo a averiguarlo en la siguiente presentación:

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¿Por qué tus emails deberían tener buena memoria?

Cierra los ojos e imagínate la siguiente situación:

Esta mañana has vuelto a pasar delante de la librería de tu barrio. Como cada día, has saludado al dependiente y te has parado un rato a ojear algunas novedades. Todo ello, mientras aprovechabas para escuchar las opiniones de algún lector y para charlar con el dueño del establecimiento sobre las últimas novelas históricas publicadas.

Después de un par de semanas sin comprar, has decidido volver ésa misma tarde para adquirir un ejemplar de la última obra de tu autor favorito. Cuál es tu sorpresa al entrar de nuevo en la librería y ver que todos los empleados (incluyendo el dueño) acaban de ser víctimas de un ataque de AMNESIA:

  1. No recuerdan tu nombre.
  2. Te hablan de “usted”.
  3. No conocen tus gustos.
  4. No saben qué recomendarte.
  5. No recuerdan que visitaste la tienda esta mañana ni lo que hiciste en ella.
  6. No son conscientes de que eres un comprador habitual ni lo que adquiriste la última vez.

Si tú también huirías despavorido de este establecimiento para no volver jamás, piensa en cómo pueden estar reaccionando los clientes de tu marca a día de hoy al recibir tu última campaña de email marketing.

Los buenos vendedores, cómo la pescadera del mercado de tu barrio o el camarero del bar en el que desayunas cada día, tienen memoria: te conocen,  se acuerdan de ti y te hacen sentir especial. ¿Y tus emails? ¿Consiguen generar la misma sensación en tus clientes?

La distancia, la frialdad, la percepción de acercamiento interesado…  Estos son algunos de los riesgos que corremos al tratar de mantener una relación con nuestros clientes a través de acciones de marketing directo.

Cuando el cara a cara desaparece o no puede producirse, nuestra memoria es una de nuestras mejores armas para que un cliente se sienta confortable y bien atendido a través de nuestros canales digitales. Y eso sólo puede traducirse en fidelización y repetición de compra. ¿Tienen memoria tus emails? Compruébalo a continuación:

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5 palancas que llevan a la conversión

¿Has pronunciado alguna vez una de estas frases (o similares) al salir del cine?

  • “Iba a ver un Thriller de terror y he acabado riendo a carcajadas”
  • “Esperaba una comedia destornillante y he sentido lástima por los actores”
  • “Parecía una película de acción trepidante, pero me he aburrido como una ostra”.

Sin ningún tipo de duda, cada uno de nosotros reacciona ante una situación determinada de formas muy diversas. Esto es lo que queremos decir cuando afirmamos que “Cada persona es un mundo”. Sin embargo, también es cierto que hay una pauta de comportamiento común a la que tendemos todos a reaccionar.

Hoy no vamos a hablar de cine. Pero sí de cómo determinados estímulos afectan en mayor medida a la conversión final a un site determinado.

Para ello, hay que entender bien no sólo la tendencia de comportamiento común (ante una escena de terror la gente tenderá a tener miedo), sino también los comportamientos individuales (ante una escena de terror hay personas que se ríen a carcajadas).

Entender qué estímulo motiva más a nuestros consumidores es una excelente palanca para propiciar conversiones. 

A continuación te sugiero 5 palancas de conversión para tu marca. Es el resultado de lo que he aprendido testando, testando y testando…

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Dime qué banner ves y te diré quien eres

¿Fue Steven Spielberg el Julio Verne de la publicidad? Si hace 11 años disfrutaste con el estreno de Minority Report, seguro que tu respuesta es SÍ:

Y es que en cierta manera, aquellas vallas con lectores de retina que reconocían al protagonista y le proyectaban un mensaje personalizado, en los actuales entornos digitales son ya una realidad:

Adwords, Display, Remarketing, Lead Nurturing… El objetivo final es impactar con el mensaje adecuado a la persona adecuada y en el momento adecuado para fomentar la compra de un producto o servicio.

Bien utilizados, estos formatos publicitarios pueden ser acogidos con buenos ojos por los potenciales compradores de una marca (evitando el intrusismo recibiendo mensajes a su medida, y de productos y/o servicios de su interés). Pero mal utilizadas, puede provocar lo siguiente:

remarketing

¿Me están espiando? ¿Qué saben de mí? ¿Tienen mis datos personales?… ¡¡¿Saben dónde vivo?!! Si quieres evitar que tus usuarios se hagan estas preguntas cuando vean tus campañas a través de estos canales, ten en cuenta estas 5 premisas:

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