Cómo convertir un correo electrónico en un correo eléctrico

Si hay una cosa que tengo clara cuando tengo que preparar una acción de email marketing es que “el tiempo es oro”:

Un usuario medio no dedica más de 3 minutos al día a revisar su cuenta de correo electrónico personal. Este mismo usuario decide en cuestión de milisegundos si abre o no un determinado asunto. Si accede al interior de un email, no va a dedicar más de 5 segundos para valorar si la propuesta le interesa o no. Y además, si todo esto no se produce en el mismo día en el que le hemos enviado el correo electrónico, con casi un 75% de posibilidades el receptor nunca llegará a tenernos en cuenta.

Una palabra de más, un link poco visible, un asunto confuso, una imagen mal elegida…  nuestros destinatarios no perdonarán nuestros errores, enviándonos directamente al cubo de la basura. Por ello, es muy importante que seamos capaces de pasar de enviar simples correos electrónicos a hacer llegar a nuestros usuarios auténticos correos eléctricos:

1. Construye asuntos breves y directos. Un estudio de MailerMailer confirma la idea que la gente no quiere entretenerse delante de una bandeja de entrada. Al parecer las líneas de “Asunto” con menos de 35 caracteres se abren casi un 25% más que aquellas que exceden ese número de caracteres. No en vano, los grandes redactores de marketing directo pasan el 80% de su tiempo pensando en la frase del asunto.

2. Que el remitente sea alguien conocido para el receptor. Como seres sociales que somos, esto es en lo primero que nos fijamos cuando un correo aterriza en nuestro buzón. Además, según se desprende de un informe desarrollado por la compañía CheetahMail, las campañas de correos electrónicos dirigidas a amigos y familiares son mucho más efectivas que el resto (29% más de ratio de clic respecto a las campañas masivas  y un ratio de conversión 2,5 veces más alto).

3. Que el contenido sea lo más navegable, simple y personalizado posible. Para ello se debe estructurar el cuerpo de texto de forma sencilla, intuitiva y eficaz, a modo de minimizar el esfuerzo que tiene que hacer el usuario para leer cierta información o hacer clic en un determinado link (hazlos muy visibles y no te olvides de repetirlos tantas veces como puedas… esto multiplicará su efectividad). Y no te enrolles demasiado ni vistas con un lenguaje demasiado pomposo aquello que quieres decir. Es mucho más eficaz utilizar frases cortas y claras, y un lenguaje lo más cercano posible a tu interlocutor.

4. No seas pesado… Si no tienes nada que decir, no envíes un email. Mide con precisión milimétrica el número de impactos que realizas periódicamente y la calidad de su contenido. La gente se cansa de aquellas newsletters monótonas que recibe cada día. Sé creativo, piensa en formatos diferentes, varia la periodicidad, combina mensajes de alto valor con mensajes más banales y cercanos (felicita a tus usuarios por su cumpleaños o envíales algo que les haga reír). Y no te canses de medir: averigua qué día y qué hora son las más óptimas para enviar un email con éxito.

5. Y no olvides que la mayor parte del éxito se obtiene en el trabajo sobre la lista de distribución. Es decir, todo lo referente a una correcta limpieza y segmentación de los registros previo a cualquier envío.

 ¿Estás de acuerdo? Genial, ¿no estás de acuerdo? ¡Mucho mejor! Más abajo puedes comentar tu opinión.
Y si prefieres leer más de este tema puedes hacerlo en este otro artículo.

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