
Éste es el primero de una serie de posts que pretenden transmitir aquellas pequeñas cosas que la experiencia personal ha demostrado que son efectivas. Seguramente no se encuentran ni en grandes manuales, ni en los libros de los grandes gurús del marketing, pero como el título del post indica, es en los pequeños detalles donde está la diferencia. Y una cosa tan aparentemente simple como un email, está cargado de ellos: