Si hiciéramos esta pregunta al gran Perry Marshall nos recomendaría lo siguiente: “El objetivo principal de cada email es conseguir que tus destinatarios lean el siguiente”.
Es decir, que una marca debe conseguir reproducir esa misma ilusión que teníamos hace 20 años cuando recibíamos una carta de algún ser querido. Y todo ello en cada una de sus acciones de email marketing… ¡casi nada!
Visto así, este objetivo puede parecer inalcanzable. Al final, las tasas de respuesta de este tipo de campañas son las que son (¿5% – 10%?). Pero hay una serie de cosas que sí podemos hacer para acercarnos lo máximo posible:
La más importante es evitar redactar un email como si se tratará de un único mensaje aislado (publicidad), y empezar a pensar en una estrategia de relación a largo plazo con nuestros clientes (marketing directo).
Las marcas que piensan en marketing directo y en relacionarse con sus clientes multiplican x2 ó x3 el resultado de sus campañas de email marketing (he visto casos de 60% – 70% de respuesta a una campaña concreta)
Si tenemos esta visión, nos la creemos y queremos ponerla en práctica, seguro que se nos ocurren acciones específicas para pasar de un “one shot” a un auténtico plan de relación:








