Para establecer un diálogo hay un requisito imprescindible: saber escuchar.
Este ejercicio tan obvio, a veces nos resulta muy difícil como seres humanos. Nos obsesionamos por aprender a comunicarnos y que nuestros mensajes lleguen de forma comprensible a nuestros semejantes, dando por entendido que a todos les interesa aquello que estamos contando. Pero escuchar, entender al otro interlocutor y darle una respuesta efectiva, es un paso adelante que no todo el mundo está dispuesto a dar.
¿Cuántos libros hablan de “comunicación efectiva” o “aprender a comunicar”, y cuántos de “escuchar y comprender”?
Esta misma reflexión afecta de forma directa al terreno de las marcas y a los espacios de diálogo con sus clientes que los medios digitales les han proporcionado. ¿Cuántas marcas hablan en redes sociales? Un montón. Pero, ¿cuántas escuchan? Sinceramente… Muy pocas.








