No estoy muy de acuerdo cuando oigo comentarios del tipo: “si no estás en Facebook no existes“. Y mi desacuerdo aumenta cuando llevamos esta misma frase al terreno del marketing y las marcas.
Estoy de acuerdo en el potencial de Facebook para segmentar, generar tráfico, dialogar con clientes, observar y detectar oportunidades de negocio, viralizar mensajes… Pero sus posibilidades son tantas y sus implicaciones tan relevantes, que sin una estrategia de posicionamiento muy bien definida, sin unos objetivos alineados con los valores de la marca y sin unos KPIs perfectamente definidos, casi mejor no estar.
